Las cooperativas agroalimentarias son empresas solventes en términos financieros, pero que, a su vez, generan un importante impacto en su entorno. Estas empresas constituyen un modelo profesionalizado basado en los principios de la cooperación, el desarrollo sostenible, el mantenimiento del territorio y el reparto de valor. Por ello, constituyen un referente de la economía social agroalimentaria.

Además de producir alimentos de calidad y seguros, generan empleo estable, apuestan por la innovación, por la formación de sus trabajadores y asociados, y son una marca de confianza y seguridad para la venta de las producciones. Además, fijan población en el medio rural y velan por su desarrollo sostenible. Todos estos valores que las cooperativas agroalimentarias vienen aportando a la sociedad, hasta ahora intangibles, se están traduciendo en términos económicos gracias a un proyecto impulsado por Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía por tercer año consecutivo.

Bajo el título ‘Asesoramiento, orientación, consultoría, tutorización y asistencia técnica para valorizar el Cooperativismo Agroalimentario Andaluz como factor de competitividad’, esta iniciativa se enmarca en la línea 4 para la Innovación y Competitividad Empresarial de la Economía Social que financia la Consejería de Empleo, Empresa y Trabajo Autónomo de la Junta de Andalucía, como parte del Programa de Apoyo a la Promoción y el Desarrollo de la Economía Social para el Empleo.

El objetivo es incorporar en las empresas cooperativas una contabilidad social, basada en una metodología que calcula y traslada al lenguaje numérico la aportación a la sociedad. Para tal fin, la federación ha contado con el asesoramiento de la Universidad de Deusto, la Universidad de Loyola y LKS Next, entidades integradas en GeacCounting, la agrupación que ha desarrollado la metodología para monetizar el valor social que generan las empresas.

La contabilidad social se presenta, por tanto, como una ampliación de la contabilidadeconómica–financiera. En esta ocasión, las cooperativas que han calculado su impacto social son Agrosevilla, con sede en La Roda de Andalucía (Sevilla) y Cobella, ubicada en Lepe (Huelva), que se suman así a otras entidades como Covap, Dcoop y Granada La Palma que ya calcularon su aportación social.

La metodología seguida atiende, por un lado, el valor de mercado y el valor de no mercado. Así, en primer lugar, se calcula el valor generado y distribuido a través del mercado, donde hay una transacción económica a clientes o a proveedores, y que también tiene un impacto social.

Después, se calcula la aportación social que no va a mercado, es decir, las transacciones de valor que no aparecen en la contabilidad financiera (como por ejemplo, las condiciones de conciliación laboral, la estabilidad en el empleo, la garantía jurídica en la venta de la producción, la tranquilidad de tener asesoramiento técnico profesionalizado, etc.). Ambos conceptos sumados (valor social de mercado + valor social de no mercado) dan como resultado el valor social integrado.

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