El sector agroalimentario de la provincia ha convocado formalmente una masiva e histórica movilización del sector agrario el próximo 18 de marzo. El acto de protesta y reivindicación, estructurado como un gran «walkout» del campo, tendrá lugar a las puertas de la Subdelegación del Gobierno en Granada, situada en la céntrica Gran Vía de Colón de la capital, en la franja horaria comprendida entre las 11:00 y las 13:00 horas. El objetivo innegociable de esta acción es reclamar al Gobierno central de la Nación que proceda a la rectificación urgente del decreto de ayudas aprobado tras los devastadores temporales del mes de febrero, exigiendo que se incluya, con pleno derecho, a todas y cada una de las comarcas de la provincia que han sufrido cuantiosos daños agronómicos e infraestructurales.
La convocatoria institucional de este acto reivindicativo parte directamente del liderazgo de Cooperativas Agro-alimentarias de Granada (FAECA), operando en unidad de acción total con las organizaciones profesionales UPA, ASAJA y COAG. A este frente común se han adherido sin fisuras los ayuntamientos y las corporaciones locales de los municipios afectados, conformando una alianza transversal que ha decidido unir todas sus fuerzas para defender de forma unánime los intereses, el medio de vida y la viabilidad económica futura de todos los agricultores y ganaderos de la provincia granadina.

El núcleo del conflicto: 6 comarcas productivas de Granada excluidas del amparo de las ayudas
El detonante específico que ha provocado la convocatoria de esta protesta es la exclusión, calificada como arbitraria y carente de base técnica, de seis extensas comarcas granadinas del amparo del decreto estatal. Este marco legislativo es el responsable de regular la asignación de las vitales ayudas para la agricultura en Granada frente a los dramáticos daños físicos y económicos provocados por el paso del violento tren de borrascas (incluyendo el sistema frontal de la borrasca ‘Oriana’) que azotó el territorio durante las semanas críticas de los meses de enero y febrero de 2026.
Durante la sucesión de estos fenómenos meteorológicos extremos, las precipitaciones torrenciales y las consecuentes inundaciones severas provocaron el colapso y causaron numerosos problemas en las propias explotaciones agrarias, en infraestructuras hidráulicas de retención y en la densa red de caminos rurales, dejando multitud de fincas absolutamente incomunicadas. Estos destructivos episodios meteorológicos llegaron, además, en un momento que el sector califica de especialmente delicado, y es que el campo granadino arrastraba de forma crónica varios años de una sequía estructural muy severa. La falta prolongada de recursos hídricos previos ya había reducido de forma drástica los rendimientos operativos por hectárea y había mermado peligrosamente las rentas disponibles de la inmensa mayoría de las explotaciones familiares.
Impacto macroeconómico del Real Decreto y las millonarias pérdidas del modelo cooperativista
En el marco de esta emergencia nacional, el Gobierno central de España procedió a aprobar el pasado 19 de febrero un paquete legislativo de choque (el Real Decreto-ley 5/2026) que articulaba una serie de medidas destinadas a paliar los daños de los temporales. Este documento técnico y financiero contempla la movilización de un gigantesco fondo de 2.874 millones de euros dirigido de forma exclusiva para el sector agrario nacional. Dentro de esa descomunal cantidad presupuestaria, el grueso principal de 2.174 millones de euros se destinará directamente a la concesión de ayudas directas y exentas de contraprestación para los agricultores y ganaderos, teniendo como objetivo macroeconómico la compensación a corto plazo de las masivas pérdidas sufridas.
La disfunción del sistema radica en que el decreto establece, mediante anexos geográficos, una delimitación territorial de los municipios afectados que, incomprensiblemente, traza una línea divisoria que deja fuera del paraguas de rescate a seis comarcas íntegras de la provincia de Granada, y ello pese a poseer la plena constatación técnica, pericial y fotográfica de haber padecido graves daños provocados por las lluvias torrenciales.
Las zonas agrarias que han quedado oficial y burocráticamente excluidas son las siguientes:
- La Comarca de Los Montes
- La Alpujarra Granadina
- El Valle de Lecrín
- La Comarca de Guadix
- La Comarca de Baza
- La Comarca de Huéscar
Esta insostenible situación de segregación territorial dejaría automáticamente fuera de las imprescindibles ayudas directas a un total de 34 sociedades cooperativas agroalimentarias, afectando de manera crítica y transversal a un censo poblacional estimado en unos 23.500 agricultores y ganaderos profesionales dentro de la provincia. Resulta vital subrayar que, de este volumen de damnificados, 17.600 profesionales pertenecen e integran orgánicamente el modelo de cooperativas de la economía social. De mantenerse firme e inalterable esta exclusión en la redacción final del texto legal, las cooperativas de Granada, como garantes del empleo rural, podrían dejar de percibir y de inyectar en su tejido circundante alrededor de 63 millones de euros en concepto de ayudas. Este déficit estructural de financiación supondría, a nivel microeconómico, un colapso financiero que oscilaría entre los 5.000 y los 25.000 euros perdidos por cada explotación, variable que dependería estrictamente de la renta fiscal que el agricultor hubiera declarado en el ejercicio del año 2024. En términos agregados y totales, el conjunto económico de la provincia granadina dejaría de percibir y de hacer circular en su comercio local unos 84 millones de euros, una suma de capital que resulta a todas luces vital para emprender cualquier atisbo de recuperación agronómica.
Cuantificación de los daños agronómicos en los cultivos: El olivar de Granada se sitúa en el epicentro de la catástrofe
Las proyecciones y auditorías periciales han establecido que las pérdidas totales y consolidadas, estimadas a nivel de todo el territorio provincial, logran superar holgadamente la inquietante barrera de los 117 millones de euros. Esta pavorosa cifra es el equivalente macroeconómico al 40% de la producción anual que se preveía recolectar. El impacto físico mayoritario de los temporales se ha localizado y cebado con especial violencia en las fincas de olivar, habiéndose contabilizado técnicamente la existencia de más de 84.000 hectáreas gravemente dañadas en su estructura o floración. Resulta un dato de enorme gravedad social que un abrumador 75% de esta superficie olivarera arrasada pertenece a agricultores socios de las sociedades cooperativas granadinas. A esta destrucción en el sector del aceite se le suma, de manera muy preocupante, las grandes pérdidas certificadas en las zonas dedicadas a la producción de distintos tipos de cereal y en los extensos cultivos de espárrago verde, fundamentales para la balanza comercial.
Un castigo legislativo y burocrático sobre las zonas con las rentas agrarias más bajas
Como factor de indignación añadida, desde los atriles de las organizaciones sindicales y representativas del sector se han encargado de recordar un hecho paradójico: las comarcas que han quedado burocráticamente excluidas de los beneficios del decreto de recuperación del Estado coinciden, de una forma que resulta casi exacta, con algunas de las zonas agrarias que históricamente se encuentran catalogadas como las más desfavorecidas de toda la geografía andaluza. Hablamos de territorios singulares donde las rentas agrarias medias son sistemáticamente más bajas en comparación con otras áreas, y donde el propio territorio padece de manera crónica unas mayores dificultades de índole estructural e infraestructural que merman su competitividad.
Por la suma de todos estos motivos socioeconómicos, el conjunto de la representación del sector agrario eleva y hace público un enérgico llamamiento formal a la acción, dirigido a todos los agricultores individuales, ganaderos profesionales, juntas rectoras de las distintas cooperativas locales y, por extensión, a todos los representantes institucionales de cualquier signo político de la provincia. El mandato consiste en que secunden y respalden masivamente la movilización sectorial agraria fijada para el próximo 18 de marzo, haciéndose presentes frente a las instalaciones de la Subdelegación del Gobierno, todo ello en legítima e inaplazable defensa del tejido productivo, de la equidad territorial y de la supervivencia económica y demográfica del futuro del campo granadino.
Contexto Informativo: Escalada de la tensión institucional y promesas de plazos (Marzo 2026)
La tensión previa a la jornada de protesta del 18 de marzo ha estado precedida por una intensa dinámica de reuniones sectoriales y acciones de visibilización a pie de calle. Durante las últimas semanas, los profesionales del campo ya habían ensayado su capacidad de presión logrando ejecutar marchas lentas que consiguieron alterar la normalidad de arterias logísticas fundamentales como la circunvalación de la GR-30, la autovía A-44 y tramos de la A-92, así como protagonizando sentadas frente a las instituciones bajo el lema ineludible de «El campo se muere».
De manera paralela y en el ámbito estrictamente institucional, FAECA ha intensificado la vía diplomática al mantener reuniones de alto nivel con un gran número de alcaldes de las cinco grandes áreas comarcales excluidas, con el fin de articular este gran frente común que presione la rectificación de los anexos territoriales estipulados en el Real Decreto 5/2026. Mientras tanto, desde la representación del Ejecutivo de la Nación, figuras como el delegado del Gobierno en Andalucía, Pedro Fernández, han tratado de proyectar un mensaje tranquilizador afirmando públicamente que la Administración cuenta con plena capacidad de respuesta para garantizar que el complejo paquete de las ayudas directas al campo comience, efectivamente, a llegar y materializarse en las cuentas bancarias de los productores beneficiarios durante el próximo mes de abril de 2026. A pesar de estas declaraciones relativas a la agilidad de los pagos a nivel regional, la firme exigencia innegociable de Granada sigue focalizada, única y exclusivamente, en conseguir la reparación urgente e inaplazable de esa incomprensible línea de exclusión geográfica que deja a 17.600 cooperativistas al borde del precipicio financiero.
Por otro lado, y evidenciando la magnitud autonómica del desastre agronómico, la administración de la Junta de Andalucía ha puesto en marcha un mecanismo complementario propio, el bautizado como Plan Andalucía Actúa, con un despliegue presupuestario sin precedentes. Este plan destina casi mil millones de euros para intentar asegurar la supervivencia del sector primario en el sur de España, distribuyendo el montante principalmente en partidas destinadas a indemnizaciones directas y a la costosa pero vital reparación de los caminos rurales que quedaron devastados por el paso de las potentes borrascas de febrero.

